En las concepciones cosmopolíticas de los grupos indígenas, numerosos padecimientos provienen de la avidez de las entidades no-humanas que pueblan el cosmos en el que se desenvuelven. Una serie de narrativas, ceremonias y rituales se han conjugado con las creencias de los habitantes de poblados aislados, generalmente indígenas, en contextos rurales para intentar explicar, controlar y aprovechar los beneficios de los fenómenos atmosféricos que se generan en dichas comunidades, que generalmente se encuentran asentadas entre cerros. Son estos fenómenos relacionados con el ambiente, a los que se necesita controlar para disminuir sus efectos negativos e intentar intervenir para proveer el mayor beneficio para la comunidad.
Las comunidades indígenas intentan controlar estos efectos atmosféricos de la lluvia, el viento, los aires, los truenos y energías a través de ceremonias, “costumbres” y rituales en los que se establece una comunicación con las entidades no-humanas que moran caminos, cuevas y espacios específicos del espacio simbólico y físico de la comunidad. Estas prácticas influyen también en la configuración del espacio ritual al interior y al exterior de las comunidades.
Una característica regular entre las distintas ceremonias que se realizan es que existe una auténtica relación entre estas entidades y los colores que les confieren atributos específicos. Las creencias en los seres o espíritus que habitan la naturaleza son un legado de los antepasados, por lo que ofrecer alimentos, incienso, aguardiente, tabaco, papel de colores y flores forma parte de la cultura de los pueblos de tradición mesoamericana.
De tal manera que, una de las prácticas indígenas en las que el color juega un papel determinante en la conformación de sentidos son las ceremonias de curación, llevadas a cabo por especialistas rituales que tienen la facultad de comunicación con las entidades no-humanas. En general, todos los practicantes de la medicina tradicional tenían y actualmente poseen amplios conocimientos sobre plantas, piedras, árboles, raíces y diversos procedimientos terapéuticos. El color, junto con otros elementos, es uno de los componentes instrumentales de la actividad terapéutica que mantiene gran aceptación y profusa influencia en el pensamiento indígena y en su vida cotidiana.
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